¿Algún pirata a ese lado de la pantalla? ¿De los de garfio y pata de palo? A vosotros especialmente va dirigida esta recomendación: si tenéis intención de viajar a San Francisco (Estados Unidos), no dejéis de pasar por la calle Valencia. Allí, en el número 826, encontraréis una inusual tienda en la que podréis adquirir los accesorios necesarios para surcar los mares perfectamente equipados. Cofres del tesoro, parches de trabajo (negros) y de fiesta (en colores vivos), trampas para ratas, remedios contra el escorbuto, tapones para silenciar cantos de sirena, ojos de cristal, botellas con mensaje… Cualquier cosa que imaginéis, está disponible en The Pirate Store. No en vano es la mejor tienda para piratas de la ciudad. Y me atrevería a aventurar que del mundo entero.

Pero, ¿qué hace un establecimiento como ese en un lugar como San Francisco? ¿Quién regenta el negocio? Por mucho que os corroa la curiosidad, no hagáis demasiadas preguntas a los tipos tras el mostrador. Son muy recelosos de su vida privada. Como ellos mismos explican en su web, cuanto menos sepáis acerca de ellos, mejor. En cambio, no tendrán ningún reparo en describiros la mercancía que venden o en hablaros sobre lo que esconden en la trastienda del local. Y es que el negocio pirata de 826 Valencia es la tapadera de un proyecto solidario destinado a tutorizar en sus tareas escolares a niños con pocos recursos de la comunidad  y ajudarles a mejorar sus habilidades de escritura.

El responsable del proyecto es el escritor Dave Eggers. Suya fue la idea de habilitar el local de la calle Valencia para que niños y adolescentes de 6 a 18 años pudieran acudir allí a hacer sus deberes apoyados por un equipo de escritores y tutores voluntarios. Con ayuda de la educadora Nínive Calegari, crearon un espacio en el que ofrecían atención  personalizada a cada estudiante en un ambiente creativo. Además de hacer las tareas escolares, los pequeños podían perfeccionar su inglés y desarrollar la imaginación escribiendo sus propias historias. Poco después llegaron las colaboraciones con centros educativos de la zona: 826 Valencia empezó a organizar talleres de escritura para clases en su local o sesiones de trabajo en las escuelas.

El éxito del proyecto en San Francisco llevó a abrir centros similares en otras ciudades estadounidenses, como Nueva York o Los Ángeles. En 2008, Eggers y Calegari decidieron fundar 826 National, una ONG que diera apoyo a los centros ya existentes y facilitara la apertura de otros nuevos. En la actualidad, 826 tiene presencia en ocho ciudades. En todas ofrecen atención individualizada a los niños, fomentan la escritura y colaboran con las escuelas; también publican el Young Authors’ Book Project, una colección de historias escritas por los pequeños que cuentan con el apadrinamiento de autores reconocidos.

¿Y cómo encaja una tienda para piratas en esta historia?, os preguntaréis. Todo surgió como una broma, según explica el propio Eggers en una charla TED. Cuando alquilaron el local de la calle Valencia, el dueño les comentó que debían darle un uso comercial. De entrada, a Eggers y compañía no se les ocurrió qué negocio podían abrir para apoyar el proyecto. Pero, mientras realizaban las obras de reforma del local, descubrieron que las paredes estaban forradas originariamente de madera y recordaban al interior de un barco pirata. “Entonces deberíamos abrir una tienda para bucaneros”, bromeó alguien. Ahí estaba la respuesta.

Todos los centros 826 cuentan con un establecimiento peculiar a la entrada del local. Cada uno tiene una personalidad diferente, pero comparten su función: las tiendas, siempre abiertas al público, acercan el proyecto a la comunidad. Además, actúan como umbrales mágicos que los niños deben atravesar para entrar en el espacio de trabajo; umbrales que crean el ambiente necesario para despertar su creatividad. Así lo explica Mac Barnett, escritor infantil y fundador del centro de Los Ángeles, en otra charla TED. Además, las ventas de los insólitos productos que exhiben las tiendas ayudan a pagar el alquiler de los locales.

Quienes no os sintáis motivados por la piratería tradicional podéis echar un ojo a las otras siete tiendas de 826 National. Puede que alguna encaje con vuestras necesidades:

1. The Time Travel Mart
No uno sino dos supermercados para viajeros en el tiempo ha abierto 826 Los Ángeles: en Echo Park y en Mar Vista. En sus estanterías conviven huevos de dinosaurio o latas de trozos de mamut con lenguas muertas o desodorante vikingo. Tienen, además, una máquina de café con un cartel que reza: “Fuera de servicio, vuelva ayer”.

2. Brooklyn Superhero Supply Co.
La tienda de 826 Nueva York es lugar de visita obligada para los superhéroes de los alrededores. En este establecimiento con pinta de ferretería pueden comprar capas, kits de identidad secreta, antimateria, lectores de la mente, latas de inteligencia, teléfonos rojos…

3. The Greater Boston Bigfoot Research Institute
Hay quien asegura que Bigfoot no existe, pero en 826 Boston están convencidos de que se equivocan. Por eso han creado el mayor instituto de investigación sobre esa enorme y mítica criatura. En su tienda se pueden adquirir kits para iniciarse en la carrera de criptozoólogo, bolas de pelo del Yeti o bebés de ciempiés gigante.

4. Liberty Street Robot Supply and Repair Store
En Ann Arbor, 826 Michigan ha montado una tienda de accesorios y taller de reparación de robots. Allí encontraréis kits de primeros auxilios y actualizaciones de emociones para robots, cerebros positrónicos o un test para averiguar si vuestra hermana pequeña es uno de ellos.

5. The Museum of Unnatural History
La opción de 826 Washington fue fundar un museo de historia antinatural para demostrar que el mundo puede ser tan extraño como lo imaginamos. Además de exhibir los objetos más surrealistas, comercializa delicatessen como lágrimas de unicornio o latas de sopa primitiva.

6. Greenwood Space Travel Supply Co.
La tienda de 826 Seattle sirve a todo tipo de viajeros espaciales, ya sean científicos de prestigio o turistas ocasionales, profesionales o aficionados. Allí pueden adquirir accesorios de naves espaciales, combustible para cohete o tratados de paz intergalácticos.

7. The Boring Store
No os dejéis engañar por el nombre: el establecimiento de 826 Chicago no es nada aburrido. Se trata de una maniobra de despiste para encubrir la única tienda de accesorios para agentes secretos de la ciudad. Venden lo último en tendencias de espionaje, como gafas de visión nocturna o periscopios, y también alimento para palomas mensajeras.


Foto:  Gideon Tsang en Flickr