Nadie duda de las ventajas que supone para el ser humano interactuar con animales de compañía. Incluso a nivel terapéutico. Ya os hablé hace algún tiempo de una iniciativa creciente que había llevado la terapia canina hasta diferentes universidades del mundo como solución antiestrés en época de exámenes. Ahora vamos a descubrir cómo el contacto con animales puede ayudar a los niños a mejorar sus competencias lectoras.

El plan es sencillo: ofrecerle un libro a una criatura y pedirle que se lo lea a un perro o a alguna otra mascota. Quizás la idea resulte un tanto chocante de entrada, pero quienes la ponen en práctica aseguran que sus beneficios son innegables. En primer lugar, se crea un ambiente lúdico y distendido que reduce la presión o la ansiedad que podrían condicionar al niño, especialmente si tiene dificultades con la lectura. El pequeño lector se siente cómodo ante el animal: con él puede comportarse de manera distinta a como lo haría con un adulto; por ejemplo, puede tocarlo o acariciarlo. Sabe, además, que la mascota le “escuchará” sin interrumpirlo ni juzgarlo, por lo que la acción de la lectura se vuelve menos intimidatoria. Todo ello hace que el niño gane en autoestima y se sienta más motivado. Por otro lado, al verse obligado a leer en voz alta, mejora sus capacidades de concentración y comprensión lectora. El niño no sólo disfruta de la experiencia, sino que aprende a amar tanto los libros como a los animales.

En la red encontramos varias asociaciones que se basan en la terapia con animales para mejorar las habilidades de lectura de los niños. Lo que las diferencia es el tipo de cómplices que utilizan en sus proyectos:

1. Voluntarios caninos
La organización española Perros y letras forma parte de R.E.A.D., un programa de lectura con perros que fue iniciado por ITA (Intermountain Therapy Animals) hace 15 años en los Estados Unidos y ya se ha extendido por todo el mundo. En Perros y letras, las estrellas del proyecto son sus ayudantes caninos, adiestrados específicamente para convertirse en los oyentes perfectos durante las sesiones de lectura infantiles. Les acompañan en su misión varios terapeutas que supervisan las sesiones y apoyan al niño en la lectura, facilitándole la comprensión del texto, aportando vocabulario o resolviendo sus dudas.

2. Amigos gatunos
El verano pasado, la Liga de Rescate Animal del condado de Berks (Pensilvania, Estados Unidos) puso en marcha el programa Book Buddies, que invita a los pequeños a visitar un refugio de gatos en adopción para hacerles compañía y leerles durante un rato. El clima de complicidad que se crea entre niños y animales es realmente entrañable, como podéis comprobar en las fotos tomadas durante las sesiones de lectura. Además, los visitantes pueden optar a premios o sorteos mensuales gracias a sus buenas obras.

3. Oyentes equinos
En Florida (Estados Unidos) encontramos dos iniciativas que relacionan la lectura con los caballos. Por un lado, la Horse Tales Literacy Project lleva década y media fomentando el amor de los niños por estos animales y por la lectura a partir de las obras de Walter Farley, un autor de narrativa infantil que ha publicado varios libros de temática equina. Su programa incluye, por supuesto, sesiones de lectura a caballos. Por otro lado, la  SPCA Horse Rescue organizó, hace unos meses, un encuentro en el que varios escolares ciegos pudieron leer obras en Braille a caballos acogidos por el centro y también interactuar con ellos.


Foto: Bonner Springs Library en Flickr