Apostar por la educación de las niñas

En el mundo existen 250 millones de niños incapaces de leer, escribir o realizar operaciones aritméticas básicas. Aunque asistir a la escuela no siempre sirve de garantía para adquirir esas competencias (de hecho, 130 millones de esos niños están escolarizados), resulta evidente que la escolarización ofrece más oportunidades de futuro a los pequeños que viven en países de bajos ingresos. Quienes se llevan la peor parte son las niñas, que constituyen el 54% de la población infantil mundial sin escolarizar. Estos son sólo un par de datos extraídos del reciente Informe de seguimiento de la educación para todos en el mundo, elaborado por la Unesco.

Pese a los avances conseguidos durante los últimos años, la paridad educativa entre niños y niñas está lejos de alcanzarse en los países menos desarrollados. Aquí tenéis algunos datos más ofrecidos por la Unesco: en los países árabes, la zona en la que las niñas viven una situación de mayor desequilibrio, ellas suponen el 60% de la población sin escolarizar. El informe revela también que, si se mantiene la tendencia actual, en 2015 sólo habrá alcanzado la paridad el 70% de los países en la enseñanza primaria y el 56% en el segundo ciclo de la enseñanza secundaria.

Esta situación ha llevado a la Unesco a pedir que los nuevos objetivos mundiales con respecto a la educación para después de 2015 prioricen a las niñas, de manera que puedan tener idénticas oportunidades que los niños de acceder a la escuela y aprender. La organización asegura que potenciar la educación de las pequeñas en los países de bajos ingresos, de manera que puedan terminar las enseñanzas primaria y secundaria, supondría mejoras sustanciales en sus vidas, como una reducción considerable del número de matrimonios precoces y de la mortalidad tanto maternal como infantil. Además, las protegería ante el riesgo de pobreza, ya que les permitiría encontrar empleo en el futuro y reducir la disparidad con los hombres en los sueldos. Por otra parte, invertir en la educación de las niñas requeriría, entre otras medidas, reforzar la contratación local de maestras, elaborar planes de estudios inclusivos y formar a los docentes en cuestiones de género.

En esa línea de luchar por los derechos de las niñas, y especialmente por su desarrollo educativo, se sitúa la campaña Por ser niña de Plan, una ONG internacional que trabaja para mejorar la calidad de vida de los pequeños más necesitados de países en vía de desarrollo. Por ser niña, que lleva desde 2007 denunciando la discriminación de género en esos países, tiene por objetivo garantizar una educación de calidad para las niñas durante nueve años como mínimo, es decir, los seis años de enseñanza primaria y al menos tres de secundaria. Ello ayudaría a luchar contra el trabajo infantil, el matrimonio precoz y la violencia en el entorno escolar, tres de los obstáculos que impiden a las niñas acudir a la escuela. Proteger sus derechos permitiría transformar sus vidas y, a la larga, contribuir al desarrollo de su país.

Como parte de esa campaña, Plan ha puesto en marcha una iniciativa a la que ha bautizado como Alfombras rosas ya, y que pretende cambiar el color de las alfombras de grandes acontecimientos deportivos, sociales y culturales en España para denunciar las injusticias que viven millones de niñas en el mundo, especialmente en lo que se refiere a la educación. La iniciativa, a la que ya se han sumado varios eventos destacados, solicita la colaboración ciudadana para proponer acontecimientos cuya alfombra desearían ver cambiada.


Foto: isafmedia en Flickr

2017-08-08T14:06:56+00:0017 marzo 2014|donde viven los niños|

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