Camino a la escuela

Se diría que Samuel, Jackson, Zahira y Carlitos no tienen nada en común. Es cierto que sus edades son similares (entre 11 y 13 años), pero viven en países diferentes y siguen costumbres muy distintas. Sin embargo, a estos cuatro niños les une un mismo objetivo: llegar a la escuela, por muy duro que sea el camino hasta ella.

Para Samuel, que vive en la India, ese camino se traduce en una odisea de 4 km llena de obstáculos (ríos, camiones, senderos de arena), especialmente difíciles de salvar para un niño en silla de ruedas. En Kenia, Jackson tiene que atravesar 15 km de sabana esquivando animales salvajes. Zahira recorre a pie el Atlas marroquí todos los lunes, durante cuatro horas, para llegar al internado en el que estudia. Y, en la Patagonia argentina, Carlitos cruza a caballo los agrestes 18 km que separan su casa del colegio.

Los cuatro protagonizan Camino a la escuela, un documental francés dirigido por Pascal Plisson que ha tenido una importante repercusión tanto en Francia como en otros países, y que esta semana ha llegado a las pantallas españolas. La obra de Plisson, que obtuvo el premio César 2014 al mejor documental, pone de manifiesto un serio problema: las dificultades para acceder a la educación que tienen, todavía hoy, muchos niños en todo el mundo, pese a ser uno de sus derechos básicos.


Viaje al conocimiento

Pascal Plisson es un especialista en documentales sobre África. Ha trabajado, por ejemplo, para National Geographic, BBC o Canal+. En la web del documental explica que fue durante la filmación de un trabajo en Kenia cuando surgió la idea de Camino a la escuela: tras un encuentro inesperado con unos chicos que se enorgullecían de recorrer un trayecto de varias horas para estudiar, el director sintió el deseo de hacer una película sobre lo que define como “excursiones al conocimiento”. Su investigación le llevó a descubrir 60 historias impactantes sobre esas excursiones en diferentes puntos del mundo; entre todas ellas, seleccionó las de Samuel, Jackson, Zahira y Carlitos

Camino a la escuela aborda el problema del acceso a la educación desde una óptica optimista. Los cuatro protagonistas comparten el hecho de ser los primeros de la familia en ir al colegio. Son, en cierto modo, privilegiados: como explican los responsables del documental, sus padres les apoyaron para que tomaran ese camino mientras otros pequeños de su entorno se quedan en casa para trabajar o ayudar en tareas domésticas. Para estos cuatro niños, la educación es la llave que puede abrirles la puerta a un futuro mejor. De ahí sus ganas de aprender.

“La película ha sido una gran bofetada a Occidente al escuchar a un niño como Jackson explicar que prefiere morir a no ir a la escuela porque, si no, no tendría futuro”, asegura Plisson en esta entrevista. “Enseña a ir a la escuela con placer, algo nuevo para los niños de Occidente”. Y no sólo eso: el documental también refleja valores como la solidaridad o cuidar los unos de los otros. Como apunta el director en la web del documental, la aventura de sus protagonistas “no es sólo un verdadero viaje físico, sino también un viaje espiritual”.


Más allá del documental

El proyecto de Pascal Plisson cuenta con el patrocinio de la Unesco y con el apoyo de Unicef, que reconoce su importante colaboración en la difusión del derecho a la educación. En este sentido, la distribuidora española del documental destinará parte de los beneficios que generen las ventas del DVD a una de las campañas de esa organización en Níger.

La aventura de Camino a la escuela no termina aquí. De entrada, sus responsables brindan la oportunidad de realizar pases de la película en centros escolares y ofrecen material didáctico para apoyar la proyección. Por otra parte, han preparado una serie televisiva con 26 documentales que descubren casos similares en todo el mundo. Además, la coguionista de la película ha escrito un libro homónimo que incluye siete historias de niños con dificultades para ir a estudiar. También existe una exposición de fotoperiodismo que muestra 18 historias de superación de pequeños que desafían diferentes peligros para recibir educación.

Y sucede a veces que un proyecto audiovisual acaba derivando en una sólida iniciativa solidaria. ¿Recordáis el caso del Caine’s Arcade y la Fundación Imaginación? Con Camino a la escuela ocurrió algo similar. Tras filmar la película, Plisson y su productor se asociaron con un especialista en cuestiones educativas para fundar una entidad del mismo nombre. El objetivo de esta asociación es proporcionar apoyo a niños que, como Samuel, Jackson, Zahira y Carlitos, luchan a diario para ir a la escuela. Niños que, en palabras del equipo del documental, son auténticos héroes cotidianos.


Foto: Camino a la escuela

 

2017-08-04T15:07:30+00:0024 enero 2015|donde viven los niños|

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