Ir a mondorino.
 
     
 
inspector  
Para ser sinceros, al inspector nunca le había gustado Lemon. Por muy poco profesional que resultase decirlo, estaba convencido de que su asesino tenía razones de sobra para enviarlo a mejor vida. Además, eso de tener que resolver un asesinato del Dr. Lemon cada dos por tres empezaba a cansarle. Le aburría toda aquella parafernalia de los interrogatorios. No se sentía ni de lejos un detective entregado como Sherlock Holmes o Miss Marple; él no era inspector por vocación sino por tradición familiar. Si no a santo de qué iba a estar allí esa noche...

¡Con lo que le gustaban las veladas en familia, con su esposa y sus hijos, organizando partidas de parchís y sintiéndose un padrazo en toda regla! Sus retoños eran los únicos ante quienes podía hacer la vista gorda si decidían matar a alguien. O más bien comérselo, y como premio contar veinte. "Qué listos me han salido, criaturitas", pensaba el inspector ante esos crímenes infantiles con orgullo poco disimulado.