Los niños necesitan jugar. Y no me refiero sólo a la posibilidad de correr, saltar, reír, sentirse libres sin complejos y desconectar, relajarse o desbravarse. Hablo también de los efectos beneficiosos que el juego tiene en su crecimiento personal.

Jugar aviva la curiosidad y la imaginación de los más pequeños; les ayuda a ver la realidad desde nuevas perspectivas. A través del juego, desarrollan su creatividad y descubren o potencian sus talentos. Además de alimentar su motivación, les permite lidiar con sentimientos como la satisfacción de ganar o la frustración al perder. Les ayuda a identificar las emociones de los demás y crear empatía hacia ellos, a respetar las reglas de convivencia; en definitiva, les ayuda a socializar.

Tal es la importancia del juego que la comunidad internacional coincide en la necesidad de garantizar que todos los niños, independientemente de su procedencia, cultura o circunstancias económicas, tenga acceso a él. Así lo señala la Convención sobre los Derechos del Niño, el tratado internacional elaborado por la ONU para proteger a la infancia, en su artículo 31. Pero este derecho, como muchos otros derechos infantiles, no siempre se respeta; especialmente en países donde los pequeños viven en condiciones extremas o en situaciones de conflicto, lo que les obliga a renunciar a la posibilidad de divertirse.

Por ese motivo, la Asociación Internacional de Ludotecas impulsó en 1998 la creación de un Día Internacional del Juego. Con ello pretendía dedicar una jornada a recordar a todo el mundo que el juego es un derecho indispensable para el niño, y que los adultos tenemos el deber de garantizarlo. Se celebra cada 28 de mayo en numerosos países (en España, Ipa España y AtZar promueven esta iniciativa), aunque parece que todavía no cuenta con el reconocimiento oficial de la ONU.

El manifiesto del Día Internacional de Juego defiende su papel decisivo en el desarrollo personal del niño y lo considera una “valiosa herramienta para generar una sociedad mejor”. Proclama el compromiso de quienes apoyan la iniciativa a promover el derecho del niño al juego y, durante ese día, a organizar y participar en actividades lúdicas. Se comprometen, en definitiva, a jugar. ¿Nos unimos a la causa?

En Little Hero hemos elegido el Día Internacional del Juego como excusa para invitar a los padres que utilizan la plataforma a asignar una misión simple pero necesaria a sus hijos: divertirse en familia.


Foto: Ashton Bingham en Unsplash