Els Amics de les Arts te pillan por sorpresa. Los descubres una noche, por casualidad, en el programa de radio que sueles oír. Suena su canción más popular, A vegades. Pegadiza, divertida, ingeniosa. Y sonríes al escucharla. Tú no le das más importancia, pero lo cierto es que ya ha empezado la seducción. Días más tarde, en el mismo programa, A vegades vuelve a sonar. Y tú, al escucharla de nuevo, sonríes sin darte cuenta. La tarareas. No lo sabes aún, pero el virus amiguero te ha contagiado.

Pasan días y, de repente, sin venir a cuento, la canción vuelve a tu cabeza. Te entran ganas de escucharla. ¿Cómo se llamaba el grupo?, te preguntas. Por suerte recuerdas la letra del estribillo. Un poco de búsqueda googeliana y das con el nombre: tienen un perfil en MySpace. Entras a echarle un vistazo y te informas sobre los cuatro Amics. Escuchas las canciones de su último disco, Castafiore Cabaret. Te gustan. Te gustan mucho. Su música, sus juegos de palabras, sus referencias televisivas, su ironía… Te gusta que cada canción suene diferente y que todas suenen francamente bien.

Sigues investigando y encuentras algunos vídeos. Los miras. Te ríes con El código da Vinci. Quieres más. Ahí es cuando te das cuenta de que algo pasa con Els Amics de les Arts. Intuyes que te están atrapando. Descubres un link a su página web y, cómo no, clicas en él. Navegas por la web. Te sorprende poder descargarte toda la discografía sin pagar un euro, cortesía de la casa. Empiezan a caerte simpáticos, estos Amics.

Visitas su blog, lees sus posts, les conoces un poquito más. Te enteras de que pronto actuarán en Barcelona. Ni siquiera te lo planteas: tú tienes que ir a ese concierto. Así que vas. Ya está, has caído en la trampa. Descubres que, en directo, els Amics se crecen. Acompañan sus canciones con una puesta en escena fantástica. Todo está pensado al milímetro, todo se complementa: proyección de vídeos, monólogos humorísticos, guiños al público, improvisaciones… Los cuatro Amics son protagonistas por igual. Cantan, interpretan, disfrutan por igual. Y, por supuesto, te hacen disfrutar a ti. Te convierten en su fan.

Ya no hay marcha atrás. Els Amics de las Arts te tienen pillada. Pero no te importa. Al contrario: estás decidida a propagar el virus amiguero. ¿Quién quiere contagiarse?


Foto: Ibai Acevedo / Els Amics de les Arts