IMPORTANTE: Este post contiene spoilers. Si no sois adictos a Lost, no sigáis leyendo…

Descripción
Quienes hayan oído hablar de esta serie pero nunca la hayan visto (sí, haberlos haylos) creerán que se trata de un producto televisivo más. Difícilmente entenderán cómo las desventuras de los supervivientes de un accidente aéreo en una isla desierta pueden haber trastocado tanto a sus seguidores, hasta el punto de colarse en sus vidas, sus pensamientos y sus conversaciones durante años. Pensarán que los losties son (somos) poco menos que una panda de frikies con demasiado tiempo libre y muchos pájaros en la cabeza… Quizás sí. Pero lo que no pueden saber quienes no hayan caído en las seductoras redes de La Isla es que Lost es mucho más que una serie de televisión: es una experiencia vital.

Principales componentes
Un avión siniestrado, pasajeros muy desorientados, una isla incomprensible, un monstruo vaporoso que suena a impresora desfasada, osos polares, una ristra de números recurrentes, coincidencias entrañables, una fundación con iniciativas poco claras, una cuenta atrás cíclica, malos y buenos que no lo son tanto, saltos en el tiempo, un canario antiedad, constantes y variables, barcos irrompibles o estatuas poco consistentes, personajes vaivén sin demasiado sentido, una selección de personal excesivamente cruel, rasgos de culebrón, humor, muchas preguntas, pocas respuestas.

Posología
Lost ha marcado un antes y un después en la forma de hacer y de ver series de televisión. Además de saber combinar una trama trepidante, personajes atractivos con una interesante evolución durante la historia y una estructura compleja, cambiante y siempre sorprendente, la serie ha logrado traspasar los límites televisivos y convertir internet en su segundo hogar. Semana tras semana, los losties hemos mantenido un riguroso ritual: disfrutar del episodio de turno, comentarlo con los más allegados y recurrir a la red en busca de respuestas, puntos de vista alternativos, nuevas conjeturas e incluso avances de entregas posteriores. Entre capítulo y capítulo, nos consolábamos descubriendo guiños improvisados entre ficción y realidad: ¿quién no ha detectado los números en su entorno, por ejemplo, ha encontrado parecido entre transeúntes y personajes de la serie o ha creído ver escotillas donde no las había?

Caducidad
La experiencia lostiana comenzó oficialmente el 22 de septiembre de 2004: el día en el que el vuelo Oceanic 815 se estrelló en la isla y el día en el que se emitió el primer capítulo de la serie en Estados Unidos. Aunque esa fecha inicial no tiene gran relevancia: gracias a internet, a los DVDs y a diversas cadenas de televisión (en ese orden, diría yo), cada lostie se ha podido unir a la aventura cuando ha querido y consumir las dosis semanales a su propio ritmo. La fecha de caducidad, sin embargo, ha sido la misma para prácticamente todos: el 23 de mayo de 2010 en Estados Unidos, un día después a este lado del charco. Y esta fecha sí que resulta decisiva, porque losties de todo el mundo hemos clavado nuestros ojos simultáneamente en la pantalla del televisor para despedirnos de Lost.

Contraindicaciones
Desengaño, sorpresa, incomprensión… Los responsables de la serie ya venían advirtiendo que el final no iba a contentar a todos. Seis temporadas de intrigas adictivas, emociones insospechadas y momentos memorables habían dejado el listón muy alto. Era previsible que los últimos episodios, y en especial la entrega de cierre, dejaran demasiados cabos sueltos y decepcionaran a los losties más exigentes. Aun así, hay que reconocer que la serie tiene un final redondo. Seguro que, tras dejarlo reposar, el regusto a decepción cederá ante el recuerdo de cuánto hemos disfrutado durante estos años. El único efecto adverso que tardará en desaparecer es el sentimiento de abandono al pensar que Lost no va a volver…

Tras la adicción
Y ahora, ¿qué? Pues siempre nos quedará Lost. Volver a ver la serie, quiero decir. De acuerdo que no podremos revivir el placer impagable de sorprendernos por primera vez con la temporada inicial, pero sí tendremos la oportunidad de saborear cada escena sin la exigencia de esperar un final a la altura de nuestras expectativas. Y siempre nos quedarán otras series por ver. Dexter, Treme, Modern Family… La vida está llena de pequeños placeres televisivos. :-)

Foto: Ibrahim Asad en Pexels