Hay hazañas que están reservadas a los aventureros más aguerridos. No son muchas las personas que se han atrevido a llegar al Polo Norte. Menos aún, las que han alcanzado los dos polos. Y sólo un puñado ha completado las tres grandes expediciones polares: Polo Norte, Polo Sur y Groenlandia. ¿Podéis creer que una de esas personas es una adolescente australiana de 16 años?

A Jade Hameister, la cazasueños de esta historia, la pasión por la aventura le viene de familia. Su padre, Paul Hameister, es un reconocido alpinista que ha escalado las Siete Cumbres; así se conoce a las montañas más altas de cada continente, incluido el Everest. Probablemente la pequeña Jade empezó a forjar su pasión mirando los vídeos y fotos que Paul llevaba a casa tras sus expediciones y escuchando sus anécdotas. Aunque no tardó en vivir esas aventuras en primera persona: como cuenta National Geographic, Jade alcanzó la cima del monte Kosciuszko –el pico más alto de la Australia continental– con su padre cuando tenía seis años.

Pero la experiencia que marcó a Jade definitivamente fue el ascenso al campo base del Everest junto a su familia. Tenía entonces 12 años. Durante aquel viaje, la chica trabó amistad con dos mujeres inspiradoras: una había esquiado en solitario hasta el Polo Sur, la otra había sido la primera mujer en alcanzar el Everest sin oxígeno suplementario. Sus hazañas animaron a Jade a buscar su propio reto, el Jade’s Polar Quest.


Rumbo al Polo Norte

La primera misión de nuestra cazasueños fue esquiar hasta el Polo Norte. La joven emprendió el viaje con una pequeña expedición en la que participaron su padre, un guía y un cineasta decidido a convertir la historia de Jade en un documental. En abril de 2016, tras 11 días de aventura, la expedición llegó a su destino. Jade tenía 14 años. Ni su juventud, ni las bajas temperaturas, ni tener que arrastrar un pesado trineo, ni la amenaza de los osos polares, ni el enorme desafío mental que suponía un reto así le impidieron cumplir su objetivo.

Jade se convirtió en la persona más joven en la historia que había esquiado hasta el Polo Norte. Su hazaña le valió, ese mismo año, el reconocimiento de la Australian Geographic Society –organización sin ánimo de lucro que apoya la aventura, la ciencia y la comunidad– como Joven Aventurera del Año.

¿Impresionante? Por supuesto. Pero Jade Hameister no se detuvo ahí. Tras aquella hazaña asombrosa se marcó un reto mucho más ambicioso: esquiar también hasta el Polo Sur y cruzar el glaciar de Groenlandia. O lo que es lo mismo, conseguir el triplete polar.


A por Groenlandia y el Polo Sur

En junio de 2017, Jade y su expedición volvieron a hacer historia al cruzar la capa de hielo de Groenlandia. La aventurera batió un nuevo récord: se erigió en la mujer más joven en lograrlo sin apoyo ni asistencia.

Apenas unos meses después, la expedición se enfrentó a su tercer reto. En enero de 2018 alcanzó el Polo Sur por una nueva ruta a través de la cordillera Transantártica. Jade se convirtió entonces en la persona más joven en esquiar hasta el Polo Sur sin apoyo ni asistencia y la primera mujer australiana en hacerlo. También fue la primera mujer en establecer una nueva ruta hacia el Polo Sur sin apoyo ni asistencia.

Jade Hameister no sólo cumplió un sueño personal, sino que también batió varios récords. A los que logró en cada expedición por separado se suma el de ser la persona más joven en completar el triplete polar. Y sólo tenía 16 años.

Todas estas hazañas le valieron un nuevo premio. La Australian Geographic Society volvió a distinguirla como Joven Aventurera del Año en la edición de 2018.


Una experiencia inspiradora

La aventura polar de Jade ha tenido una gran repercusión mediática. Sus tres viajes fueron reflejados en un documental de National Geographic. Recientemente ha publicado un libro, Mi sueño polar, que recoge sus experiencias. Además, cuenta con miles de seguidores en Instagram. La joven ha sabido aprovechar esa repercusión para emprender una nueva misión: inspirar a las chicas. Su objetivo es animarles a pensar en grande y luchar por sus sueños, a creer en sus capacidades y elegir la valentía sobre la perfección.

Jade inició esa misión en cuanto volvió de su primera expedición. Con 15 años recién cumplidos, le invitaron a dar una charla TEDx para contar su experiencia polar. La chica abrió su charla con varias reflexiones interesantes: “¿Y si a las mujeres de todo el mundo se les animara a ser más en vez de ser menos? ¿Y si el foco cambiase de nuestra apariencia a las posibilidades de lo que podemos hacer?”.

“Como mujer joven, vivo en un mundo en el que soy constantemente bombardeada con mensajes para ser menos: comer menos, llevar menos ropa, ser más delgada, reducir mis ambiciones para encajar”, denunció Jade durante su intervención. “Esos mensajes alimentan mis temores e inseguridades”, se lamentó. Defensora del “pensamiento aventurero”, aseguró que “es mucho más divertido intentarlo y ser más que ser menos”. También dirigió un mensaje a quienes rodean a las mujeres jóvenes: “No me sobreprotejas sólo porque soy una chica. Anímame a asumir riesgos para perseguir sueños que son importantes para mí, no para ti.”


El sándwich de la polémica

En sus perfiles de redes sociales, Jade refuerza sus mensajes motivadores con dos hashtags: #expandpossible y #bravenotperfect. Precisamente en una de esas redes sociales, Instagram, un gesto suyo de empoderamiento se hizo muy popular el año pasado.

Todo empezó, como explica CNN, tras su charla TEDx. Algunos trolls aprovecharon la difusión de aquella charla para dejar comentarios machistas dirigidos a Jade en Internet. La criticaban por sus expediciones y sugerían que debía quedarse en casa. «Hazme un sándwich», llegaron a decirle. A Jade, aquellos comentarios no le afectaron. Sin embargo, una vez superado su tercer reto, encontró la manera de contestar a sus trolls. Subió a Instagram una foto suya en el Polo Sur, sándwich en mano, acompañada de un texto que acababa diciendo: “Os hice un sándwich (jamón y queso), ahora esquiad 37 días y 600 km hasta el Polo Sur y os lo podréis comer”.

Su gesto le convirtió, sin pretenderlo ella, en todo un referente feminista para la nueva generación. Aunque lo cierto es que no hubiera necesitado preparar ningún sándwich para lograrlo. Con su ejemplo, Jade ha demostrado que cualquier mujer joven tiene derecho a perseguir sus sueños, por difíciles que sean, más allá de lo que dicte la sociedad. Que debe ser ella misma quien descubra dónde están sus límites en vez de dejar que se los impongan los demás.


Foto: Christopher Michel en Flickr