La editorial La tortuga Casiopea, especializada en libros digitales infantiles, lanzó hace meses un concurso de microrrelatos llamado La casa perdida número 21. Las bases animaban a escribir un cuento sobre alguna casa escondida, sus características y sus habitantes, y enviarlo a la editorial. El relato ganador entraría a formar parte del libro Las casas perdidas, que la editorial publicó el año pasado y que recoge un catálogo ilustrado de casas imaginarias.

Participé en el concurso con dos microrrelatos, pero ninguno de ellos fue seleccionado. Aun así, la editorial ha decidido publicar las aportaciones de todos los participantes en su blog, para que el público pueda disfrutar de ellas.

Hoy os dejo el primero de los cuentos que presenté. Podéis leerlo también aquí.

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La casa del viejo piano

Siete hermanas viven dentro de un viejo piano de cola. Tiempo atrás fueron compañeras inseparables de un pianista famoso. Cuando el hombre hacía bailar sus dedos sobre las teclas, ellas danzaban al viento. Sus movimientos eran armónicos, libres, mágicos.

Un día, el pianista marchó y no volvió. Las siete hermanas quedaron encerradas dentro del viejo piano. Sin música, se acabaron sus danzas. Ahora combaten el aburrimiento imaginando que viven aventuras imposibles.

Do gana docenas de dólares como domadora de fichas de dominó doradas.

Re, reina de la repostería, se relame ante una receta de tarta de requesón y regaliz.

Mi descubre una misteriosa raza de mininos miopes con su microscopio.

Fa escribe historias fantásticas sobre fantasmas fanfarrones a la luz de un farol.

Sol comparte tardes soleadas con un soldado solidario que tiene soluciones para todo.

La, en su laboratorio, inventa una lavadora que elimina lágrimas y lamentos.

Si bebe sidra de manzanas silvestres con una sirena sideral y un astronauta simpático.

Siete hermanas esperan dentro de un viejo piano de cola. Sueñan con un nuevo pianista que les devuelva la libertad. Sus suspiros melancólicos quiebran el silencio.


Foto: sweetlouise en Pixabay