La limonada de Vivienne Harr contra la esclavitud infantil

Noviembre de 2013: Twitter debuta en la Bolsa de Nueva York. La empresa de microblogging convirtió su entrada en los mercados financieros en una fiesta a la que asistieron, como invitados de excepción, tres de sus usuarios más célebres. Serían los encargados de tocar la campana de apertura de la Bolsa ese día. El primero fue Patrick Stewart, actor conocido por participar en las sagas X-Men o Star Trek. La segunda fue Cheryl Fiandaca, periodista y portavoz del Departamento de Policía de Boston. Pero quien más expectación despertó fue la tercera invitada: Vivienne Harr, una niña que lucía una sonrisa radiante y un vestido de princesita azul.

Vivienne, conocida familiarmente como Vivie, tenía apenas nueve años en aquel momento, pero ya había ganado popularidad en los medios de comunicación y en las redes sociales gracias a una exitosa iniciativa solidaria emprendida un año antes: la niña había montado un puesto de venta de limonada casera para luchar contra la esclavitud infantil y había terminado recaudando un millón de dólares.

Su particular cruzada comenzó al ver la fotografía de dos hermanos nepalíes cargando a sus espaldas pesadas losas de piedra. Pertenecía a una serie realizada por la fotógrafa Lisa Kristine sobre la esclavitud moderna. Impactada por esa imagen, Vivienne quiso ayudar a los niños víctimas de la esclavitud infantil. Echando mano de la solución que tenía más a su alcance, hacer limonada en casa, decidió montar un puesto de venta para ofrecerla en la calle. Su objetivo: abrirlo a diario durante un año para recaudar 100.000 dólares.

Durante el primer mes y medio, la iniciativa de Vivie logró implicar a los habitantes de su comunidad en Fairfax (California, Estados Unidos). Y probablemente no hubiera pasado de anécdota local si no fuera por el apoyo de un padre experto en redes sociales. A través de Twitter, Vivienne contactó con Nicholas Kristof, columnista de The New York Times, quien retuiteó el mensaje en el que la niña le explicaba su proyecto. Era el día 52 de la campaña. A partir de ese momento, la iniciativa se volvió viral y llamó la atención de los medios de comunicación. Aumentaron los seguidores de Vivie en Twitter y también las ventas de su limonada.

En el día 173 de su campaña, Vivienne tuvo la oportunidad de instalar su puesto de venta en la neoyorquina Times Square. Ese día alcanzó su objetivo: llegó a los 100.000 dólares recaudados, que donó a la ONG Not For Sale. Su trabajo podría haber acabado ahí, pero la niña insistió en completar la campaña durante el tiempo que se había propuesto. Al cabo del año previsto, su iniciativa había reunido más de un millón de dólares.

La familia Harr se planteó entonces la posibilidad de llevar la iniciativa solidaria de Vivie a un nivel empresarial. Su padre creó Make a Stand, una compañía que vendía limonada orgánica y de comercio justo embotellada. Con el deseo de Vivienne como principal argumento de venta, la compañía destina el 5% de sus ingresos a varias organizaciones benéficas que trabajan contra la esclavitud infantil. La Lemon-Aid de Make a Stand ha llegado a venderse en más de un centenar de establecimientos en los Estados Unidos y también online.

Desde entonces, la popularidad de Vivie y su iniciativa han ido en aumento. Además de ser invitada al debut de Twitter en Bolsa (tiene más de 22.000 seguidores en esta red social), ha dado varias conferencias (entre ellas, una charla TEDx), ha protagonizado un documental, ha lanzado un cuento infantil e incluso ha conversado con el Dalai Lama. Por su parte, y basándose siempre en los valores de Vivienne, su padre ha ampliado su visión de negocio: ha dado el salto del mundo de la limonada al de las nuevas tecnologías con Stand, una app que permite crear campañas de crowdfunding para organizaciones benéficas. El proyecto cuenta con la participación de varias personas influyentes en Sillicon Valley; entre ellas, Biz Stone, cofundador de Twitter.

El pequeño sueño solidario de Vivienne Harr ha acabado transformado en una rentable fórmula empresarial que combina negocio y causas benéficas. Como dice la propia Vivie en la web de Make a Stand: “No importa lo pequeño que seas. Lo que importa es cómo de grande quieres cambiar el mundo”.

 

Leído en The New York Times.

Foto: vivie.co

2017-08-04T15:02:13+00:00 12 junio 2015|cazasueños|0 Comments

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