Dicen las malas lenguas que actualmente se lee poco. Desde luego, no será porque autores, editores y promotores no trabajen con ahínco para inducirnos a la lectura… Hay quienes pretenden llamar nuestra atención defendiendo una literatura innovadora y revolucionaria, que aboga por la simplificación del español a través de la supresión de las tildes. Su postura contrasta con la de los cazadores de acentos perdidos, un movimiento de defensores de la ortografía que lleva tiempo recorriendo países de habla hispana en busca de palabras mal escritas. Para muestra, la versión española del movimiento. No hace falta que os lo diga, ¿verdad? Simpatizo más con los defensores de los acentos que con quienes quieren borrarlos del diccionario. ¿Simplificar la lengua hasta ese punto? Disculpad si no soy tan moderna.

Los hay que se aprovechan de los nuevos formatos visuales para promocionar novedades literarias. Si no puedes con tu enemigo, únete a él, dirían algunos… Ahí están, por ejemplo, los trailers de libros: si esos miniresúmenes bien orquestados funcionan para vender películas, ¿por qué no iban a resultar también con las novelas? En ocasiones son los propios escritores quienes dan la cara ante una cámara para leer en persona diez páginas de sus obras más recientes. Un regalo del que sus lectores pueden disfrutar online o descargárselo en el iPhone… para después comprar el libro, por supuesto. Tenemos también las novelas interactivas, que combinan tramas en soporte papel con grabaciones en vídeo publicadas en la red para enriquecer la historia. O, yendo más allá, los libros (esta vez en formato digital) que incorporan vídeos con contenidos complementarios. Los llaman vooks.

Las nuevas tecnologías se han aliado incluso con los lectores más acérrimos, aquellos que, tras saborear una buena lectura, se reúnen para intercambiar impresiones acerca del libro en cuestión. La diferencia es que, en vez de encontrarse y comentarlo mirándose a los ojos, ahora twittean sus opiniones cómodamente sentados ante sus ordenadores, en clubs de lectura virtuales.

Al final va a resultar que leer está de moda. Y los responsables del siguiente artilugio utilizan esa premisa para dar a conocer una «revolucionaria ruptura tecnológica». ¿Conocéis el BOOK? Si la respuesta es negativa, ya estáis tardando…

La Flor es para ellos, por su ironía creativa; pero también para todos los anteriores. Porque, pensándolo bien… ¿tanto importa la forma? Lo realmente importante es leer.


Foto: andy carter en Flickr