Una, que es muy llorona cuando se trata de películas o incluso anuncios, rara vez suelta una lagrimilla cuando lee. No preguntéis por qué. Reír con un libro no me cuesta en absoluto, pero lo de llorar ya es otro cantar. Claro que siempre hay excepciones, y el libro que quiero recomendaros, mi última lectura de verano, es una de ellas. Hablo de Mil soles espléndidos, de Khaled Hosseini. Aunque no os recomiendo esta novela por hacerme llorar sino por sorprenderme, fascinarme, emocionarme, enseñarme.

¿Os sitúo? Khaled Hosseini es un escritor afgano afincado desde pequeño en California. Su padre, diplomático de profesión, estaba destinado en París cuando los soviéticos entraron en Afganistán a finales de los años 70, por lo que la familia Hosseini no regresó a su país, sino que se exilió en Estados Unidos. Khaled es médico, pero un buen día se animó a escribir y de su pluma (o de las teclas de su ordenador) surgió Cometas en el cielo, un bestseller internacional que no tardó en ser llevado al cine. Su segunda novela, Mil soles espléndidos, ha seguido la exitosa trayectoria de la primera.

Mil soles espléndidos es la historia de dos mujeres, Mariam y Laila, en el Afganistán de los últimos 30 años. Dos mujeres de distintas generaciones, personalidad y formación cultural que acaban compartiendo destino a causa de la situación política de su país. A través de sus vivencias, el autor describe la complicada evolución histórica de Afganistán desde el golpe de estado comunista hasta la actualidad, pasando por la subida al poder de los talibanes; y muestra las consecuencias negativas que todo ello ha tenido sobre la población afgana, especialmente sobre las mujeres y los niños.

La novela podría pecar de melodramática en ciertos momentos, ya que el argumento y el contexto en el que viven las protagonistas lo favorecen. Pero el buen hacer del autor salva ese obstáculo. Escribe con un ritmo ágil y directo que obliga a engancharse a la trama desde el inicio. La delicadeza y emotividad que destilan algunas escenas contrasta con la crudeza con la que describe determinadas situaciones. Y luego están los personajes: el carisma de las protagonistas y de la mayoría de secundarios cautiva de inmediato al lector.

En principio, este post pretendía quedarse en una simple recomendación literaria. Pero investigando sobre Khaled Hosseini he comprobado que no sólo denuncia la situación afgana en sus páginas, sino que además lucha por remediarla. Según explica él mismo en su web, una visita a Afganistán con ACNUR en 2007 le hizo ver la dura realidad que vivían sus paisanos. La experiencia le marcó tanto que le llevó a crear la Fundación Khaled Hosseini, a través de la que intenta mejorar las condiciones de vida de las mujeres y los niños afganos (los colectivos más perjudicados por la situación del país) y de la población refugiada. Hosseini suele hablar de los proyectos de esta fundación y de la situación de Afganistán en su blog.

La aventura inventada de Mariam y Laila en Mil soles espléndidos bien podría ser la historia de dos mujeres reales en el Afganistán actual. Basta con leer alguna de las crónicas publicadas recientemente por Ramón Lobo para comprobar que la ficción no supera la realidad. Lo cierto es que valoro esta novela no sólo por lo que he disfrutado leyéndola, sino también por lo que he aprendido de sus páginas.

Mil soles espléndidos es un libro amargo que describe la sinrazón de las guerras y muestra cómo una decisión tomada sobre el papel por las altas esferas puede arruinar la vida de mucha gente inocente. Pero también es, en cierto modo, un canto a la esperanza. Y ese positivismo debe de ser el mismo que motiva a Hosseini al frente de su fundación… Así que el escritor se merece la Flor de hoy doblemente: por su novela y por su labor humanitaria.


Diseño imagen: Eduardo Mejia