A las afueras de Asunción (Paraguay), en una población llamada Cateura, existe un importante vertedero municipal. Cateura es inicio y final de un camino. Final, porque hasta ese vertedero viajan a diario numerosos camiones para lanzar allí sus residuos. Inicio, porque de sus escombros surgió, literalmente, un proyecto solidario que ha llegado a ser conocido en todo el mundo: la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura.

El cazasueños de esta historia se llama Favio Chávez, un técnico en medio ambiente que llegó al vertedero de Cateura hace varios años para trabajar en un programa de reciclaje. Chávez comprobó que en torno al vertedero se había edificado una comunidad cuyos habitantes vivían de vender lo que recuperaban de la basura. Entendió también que los hijos de aquellas familias, niños con escasos recursos, necesitaban alguna ocupación que les mantuviera alejados de los riesgos de la exclusión social. Así que Chávez, que además era un gran aficionado a la música, decidió crear una orquesta para ellos.

El problema era conseguir instrumentos para todos los niños. Favio Chávez no tardó en darse cuenta de que tenía la solución justo a sus pies: reciclar los residuos del vertedero para fabricar sus propios instrumentos. Para ello, buscó la ayuda de Nicolás Gómez, uno de los vecinos de Cateura. Latas, palets, tuberías, cucharas y muchos otros desechos les sirvieron para su propósito. Su primer trabajo como lutiers del reciclaje fue un violín; poco a poco, fueron construyendo los instrumentos suficientes como para formar la orquesta.

Desde entonces, la Orquesta de Instrumentos Reciclados de Cateura ha ido ganando popularidad no sólo por la originalidad de la iniciativa, sino también por su música. En 2012 empezó a recibir el apoyo del Fondo Nacional de la Cultura y las Artes. Ha dado conciertos por todo Paraguay y en numerosos países, desde Estados Unidos a Alemania. A principios de este mismo año actuó en España, y acaba de finalizar una gira sudamericana con Metallica, a quien incluso ha versionado.

La historia de la orquesta ha inspirado un documental, Landfill Harmonic, que se estrenará próximamente. Como explican sus responsables, el documental aborda tres cuestiones básicas: la pobreza, la contaminación por residuos y el poder transformador de la música. Su teaser de presentación se abre con una significativa frase de Favio Chávez: “El mundo nos envía basura, nosotros le devolvemos música”. Y es que, en las manos adecuadas, la belleza puede surgir de lo más insospechado.

Pero los chicos de Cateura no son los únicos que crean música a partir de instrumentos reciclados. En México, sin ir más lejos, encontramos dos iniciativas similares. La primera, más modesta, la protagoniza la banda Los Recicleychon y tiene como escenario las calles de Guadalajara. Los propios chicos de la banda crearon sus instrumentos caseros a partir de ollas, bidones, tablones de madera, mangueras o garrafas. Con lo que recaudan en sus actuaciones, ayudan a la economía familiar.

La segunda iniciativa, más profesional, la constituye la Orquesta Basura. Sus componentes comentan en su web que este proyecto de reutilización creativa inspirado en el trabajo de Les Luthiers nació como un juego, a medio camino entre la experimentación musical y una solución a la falta de recursos para comprar instrumentos. Ellos mismos han construido y tocan más de 40 artilugios musicales, con nombres tan curiosos como la flauta PtraVeCera, el peinófono o el trompecabeza. La Orquesta Basura ha grabado ya varios discos.

 

Leído en Idealistas Blog y visto en Storyhunter.

Foto: Eneas De Troya en Flickr