Comenzó a mediados del pasado mes de junio como un juego casi privado. La idea era obligarme a escribir un microrrelato semanal basado en una palabra concreta; con ello pretendía ejercitar la imaginación y crear una rutina de trabajo.

Entonces se me ocurrió que, puestos a jugar, podía intentar que otros se unieran a la partida. Así que, en vez de indicar en qué palabra se inspiraba cada microrrelato, decidí mantenerla oculta y dejar que fueran los lectores quienes la descubrieran. Así nació en blog La palabra entre líneas.

No sabía cuánto iba a durar la aventura ni quién iba a sumarse a ella, pero los cuentos se han ido sucediendo semana tras semana hasta completar una ronda alfabética. Cada semana, algún lector participaba en el blog con sus comentarios y adivinaba la palabra oculta. Los comentaristas más atrevidos incluso aportaban sus propios microcuentos. Sin duda, eso ha sido lo mejor del juego: compartirlo con un grupo de amigos, conocidos o desconocidos, que han apostado por la iniciativa y le han dado auténtica vida.

El próximo domingo comenzará la segunda ronda en el blog. Estoy deseando volver a compartir el juego con los comentaristas veteranos y poder darle la bienvenida a algún que otro fichaje nuevo.


Diseño imagen: Allan Ingwersen en Behance