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Por qué la gente es peluda (Panamá)

Érase una vez un viejecito que vivía en un poblado a orillas del río y al que todos conocían como el Abuelo. Cada amanecer, el anciano subía a su canoa y remaba río arriba hasta más allá de donde alcanzaba la vista, hasta el lugar donde tenía unas tierras de cultivo. El Abuelo no dejaba que nadie se acercara a menos de un kilómetro de sus tierras. Así que nadie volvía a verlo hasta el atardecer, cuando regresaba al poblado con su canoa repleta de bananas, calabazas y cocos.

A los sobrinos del viejecito les intrigaba que su tío volviera siempre cargado de alimentos.
A menudo le pedían que les llevara a sus tierras, pero el anciano sacudía la cabeza y decía:

-¡No! Yo trabajo solo. Además, vosotros hacéis mucho ruido.

Los sobrinos no eran el tipo de personas que aceptan un "no" como respuesta. Por eso decidieron seguir al Abuelo hasta sus tierras y descubrir su secreto.

Al día siguiente, el Abuelo se levantó al amanecer. Los sobrinos llevaban un rato despiertos, pero se habían quedado quietos en la oscuridad, haciendo ver que dormían y escuchando cada movimiento del anciano. En cuanto oyeron la canoa de su tío deslizándose por el agua, saltaron de la cama, corrieron hasta su propia canoa y emprendieron camino tras él.
 
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