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Taro y el conejo (Japón) Hace mucho tiempo, en un lugar muy lejano, había una humilde casita a los pies de una montaña. Allí vivían un anciano, su nieto Taro y un pequeño conejo que siempre hacía travesuras. Aquel conejo, como todos los conejos por aquel entonces, tenía una cola larga y suave de la que se sentía muy orgulloso. Un día el anciano le dijo a su nieto: -Me voy a trabajar a la montaña. Encárgate de preparar la cena para cuando yo regrese. -Sí, abuelo -contestó Taro. El niño pasó el día solo en la casita. Al atardecer, mientras esperaba el regreso de su abuelo, se puso a preparar la cena. En aquel momento, el conejo se acercó a Taro y le dijo: -Taro, tengo muchísima hambre… ¡Dame algo de comida, por favor! El animal puso una cara tan triste que Taro no pudo negarse a su petición. Así que le acercó la olla y dijo: |
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