Puede que el tiempo sea relativo pero dos meses son demasiado. Demasiados días de inactividad para este blog. De nuevo, ¡marchando una ración de excusas! para empezar. Sea como sea, aquí me tenéis, dispuesta a recuperar el ritmo. Va a costar: la pereza se deja abrazar fácilmente, pero cuando decides abandonarla descubres que se ha enganchado a ti como una lapa… En ello estoy. Desenganchándola.

Me recupero de las vacaciones echando la vista atrás y analizando lo que ha pasado durante estos meses. La actualidad veraniega nos ha traído pocas opciones para elegir: ¿Trifulcas entre divas de prensa rosa? ¿Peleas entre divos de la política? Nada de provecho, en realidad.

En la red, sin embargo, he encontrado una iniciativa interesante. Se trata de un concurso fotográfico organizado por la Comisión Europea bajo el lema Imagine a new world. Reconozco que supe del concurso hace semanas y que no es serio anunciarlo cuando quedan escasos días para cerrar la convocatoria, pero… ¿os he hablado ya del abrazo traicionero de la pereza? Con la excusa del Año Europeo de la Creatividad y la Innovación, el concurso invita a fotógrafos profesionales y aficionados a enviar sus fotos con su particular visión de ese mundo nuevo. Un mundo mejor, se presupone.

Como lo mío son las palabras más que las imágenes, prefiero dejaros cuatro pinceladas escritas sobre cómo imagino yo ese supuesto mundo nuevo. Qué debería tener. O mejor dicho, qué le debería faltar:

  • Sería un mundo sin noticias sobre kits de ayuda de Unicef para niños en situaciones de emergencia. Esos kits formados por peluches, lápices de colores, marionetas, puzzles y otros juegos con los que se pretende ayudarles a recordar su condición de niños y permitir que se aislen, en la medida de lo posible, del horror que les rodea. No serían necesarios porque, en ese mundo, los niños no serían víctimas de guerras o injusticias creadas por el hombre.
  • Un mundo sin noticias sobre un supermercado social en el que familias con pocos recursos pueden comprar productos a precios rebajados para trampear la crisis. No existirían noticias así porque estas iniciativas serían habituales.
  • Un mundo en el que tampoco sería noticia que una conocida multinacional organice programas de vacaciones solidarias entre sus empleados, permitiéndoles cambiar sus días de descanso por jornadas de trabajo en un proyecto de cooperación internacional; colaborando, por ejemplo, en la educación de los niños de una escuela ecuatoriana. No sería noticia porque, en ese mundo, todas las empresas se prestarían a esa labor. O mejor aún, porque no habría distintos niveles de desarrollo entre países.
  • De hecho, ni siquiera sería noticia que un chaval de 12 años cree un canal online que sólo emite buenas noticias; un proyecto con el que espera contribuir a que el mundo vaya mejor. En ese mundo nuevo, no habría que plantearse por qué alguien, cansado de oír desgracias y tristezas, tiene que crear un canal específico para poder disfrutar de noticias positivas; o peor aún, por qué una reflexión así ha partido de un niño y no de un adulto. Y no sería necesario planteárselo porque… Bien, habéis pillado la idea, ¿no?

Por suerte, imaginar no cuesta nada.


Foto: Tim Foster en Unsplash