“Las personas que están lo suficientemente locas como para pensar que pueden cambiar el mundo son las que lo cambian”. Esta frase, atribuida a Steve Jobs, aparece a modo de introducción en la web de Miranda Andersen. Y lo cierto es que la sentencia podría definir perfectamente a esta joven canadiense. Miranda tiene sólo 14 años, pero cuenta con una larga trayectoria como activista ambiental. Empezó a grabar películas a los 9 años, y desde entonces no ha parado: a través de sus creaciones, intenta concienciar a la sociedad sobre la necesidad de cambiar de actitud para proteger el planeta.

Miranda descubrió su amor por la naturaleza de niña, y no tardó en involucrarse en proyectos de protección del medio ambiente en su tierra, la Columbia Británica. Su labor como voluntaria en un criadero de salmones cercano a su casa, Mossom Creek, le permitió conocer a Ruth Foster, una ambientalista a la que pronto convirtió en su fuente de inspiración. Ruth fue, de hecho, la protagonista de su primera película, My Hero, un proyecto escolar en el que Miranda debía describir a un héroe real. El proyecto, con el que incluso ganó un premio en un festival de cine, hizo entender a la niña que filmar películas podría ser una manera interesante de divulgar sus mensajes en defensa del medio ambiente.

Las películas de Miranda abordan temas diversos, pero siempre toman como protagonistas a personas inspiradoras que luchan por proteger el planeta, que pretenden hacernos reflexionar sobre la necesidad de cambiar de actitud para respetar el medio ambiente. Ante su cámara han pasado, por ejemplo, una científica que investiga sobre la preservación del coral, un artista que intenta concienciar sobre la deforestación pintando árboles de azul o una mujer que decidió vivir un año sin consumir plástico.

Miranda investiga sobre la materia en cuestión, entrevista a los protagonistas, escribe los guiones y monta los vídeos. Su particular manera de enfocar esos temas le ha permitido darse a conocer y lograr que sus mensajes sean escuchados. Sus películas han participado en diversos festivales de Canadá y de los Estados Unidos y le han valido varios premios, tanto para las obras directamente como para ella como joven activista.

Pero la cosa no queda ahí. Además, Miranda ha organizado varios eventos en su comunidad para concienciar a la población sobre la recogida de residuos tecnológicos. Y, como es una excelente oradora, ha transmitido sus ideas en diversas intervenciones ante el público. El año pasado fue invitada a participar en una de las charlas de TEDxKids @ BC, una plataforma en la que los niños exponen sus proyectos para mejorar la comunidad. La charla de Miranda versaba sobre el tema de su última película, The Child in Nature: el trastorno de déficit de la naturaleza. En su charla, Miranda partía del concepto definido por Richard Louv para destacar la necesidad que tenemos todos, y especialmente los más pequeños, de volver a conectar con el entorno natural. Sólo así nos preocuparemos por el medio ambiente como es preciso y disfrutaremos de los beneficios que la naturaleza nos puede aportar.

Miranda ha demostrado con su trabajo que cualquiera, incluso un niño, puede marcar la diferencia y contribuir a cambiar el mundo. La cuestión es volcarse con pasión en el proyecto, como reconoce ella misma. La joven canadiense, que ha comenzado a cambiar el mundo a través de sus películas y espera seguir haciéndolo en el futuro como bióloga marina, confía en que su experiencia inspire a otros niños a luchar por sus sueños.


Foto: USFWS en Flickr