Una de cal y una de arena. En este post tenemos las dos caras de una misma moneda: el fomento de la lectura. Así que he decidido darles una Flor y una Espina. Vayamos por partes… Para empezar, la Flor. Hace unos días se concedieron los premios Vivalectura 2008, creados por el gobierno de Argentina para estimular y reconocer las mejores iniciativas en la promoción de la lectura. Estos premios cuentan con la colaboración de la Fundación Santillana y con el apoyo de todo un Nobel: José Saramago.

A las dos categorías del concurso (Escuela y Sociedad) se presentaron más de 500 proyectos, cuyos responsables trabajan por el fomento de la lectura con unos medios a veces muy precarios. En la categoría de Escuela ganó la iniciativa de un profesor de historia que imparte clases en uno de los suburbios más pobres de Buenos Aires. Este profesor se dio cuenta de que no podía enseñar historia a sus alumnos adolescentes porque apenas sabían leer. Así que empezó por lo básico: les facilitó cuentos infantiles al principio, y poco a poco les hizo progresar. Los alumnos no mejoraron sólo en su capacidad de lectura: también en autoestima.

En la categoría Sociedad se llevó el premio una iniciativa que promueve la lectura entre frutas y verduras. Y es que sus responsables han instalado un puesto de préstamo de libros en el mercado municipal de un barrio de la Córdoba argentina. Si los lectores no acuden a la biblioteca, la biblioteca sale a la calle a buscar lectores. El servicio estaba pensado inicialmente para niños y jóvenes, pero ha tenido gran acogida también entre los adultos. Investigando por la red he encontrado una fundación que gestiona una biblioteca dinámica como la de la iniciativa. No sé si serán los mismos…

Los hay que fomentan la lectura con los pocos medios que tienen, echándole más ganas, imaginación y solidaridad que recursos económicos. Bienvenidos sean para ellos premios como los de Vivalectura, porque la inyección de dinero que les proporcionan permite que sigan desarrollando sus proyectos… Y los hay que anteponen el factor económico a lo demás. Para estos últimos va la Espina. Hablemos, por ejemplo, del canon que se quiere establecer por el préstamo de libros en las bibliotecas públicas. ¿Su objetivo es realmente velar por los intereses de los autores?

Existe una plataforma contra el préstamo de pago que recoge firmas para rechazar este canon. Ya han firmado más de 335.000 personas, entre ellas escritores como José Luis Sampedro, que además ha publicado un artículo al respecto en su web oficial. El escrito circula por Internet, quizás os haya llegado vía mail como a mí (gracias xoandi). Si los propios autores se muestran en contra del canon, ¿a quién beneficia? Dudo que sea a los lectores: para mí que el canon hará que más de un usuario de biblioteca se lo piense dos veces antes de pedir prestado un libro. Así que nada más lejos que acciones como ésta para fomentar la lectura…

Está claro. Yo me quedo con las iniciativas de Vivalectura y la opinión de Sampedro.


Foto: Prasanna Kumar en Unsplash