Cuentos y más, una web argentina dedicada a los cuentos cortos, organizó hace unas semanas un concurso titulado Caperucita en tiempos del Twitter. El objetivo era escribir una versión del famoso cuento de Caperucita Roja en no más de 140 caracteres. En un tuit, vamos.

Dos de los cuentuitos que presenté al concurso han conseguido una mención especial:

  • «Es él», dijo Caperucita señalando al tercer sospechoso. Lobo palideció. Ogro, Bruja y Duende respiraron aliviados.
  • Caperucita miró a Lobo decepcionada. Ojos grandes, nariz afilada y amplia sonrisa, había dicho él… Maldito chat sin foto.

Los otros cuentuitos no tuvieron tanta suerte, pero os los dejo igualmente:

  • Caperucita conoció a un príncipe y cambió el bosque por la vida en palacio. Lobo decidió buscarse otro menú: ¿qué tal cerdito?
  • «¡Yo no me comí a esa vieja!», gritó Lobo tras los barrotes. «Soy vegetariano, ¿por qué no me creen? ¡Exijo un abogado!».
  • Llegó sólo 10 minutos tarde, pero Caperucita ya se había ido. El plan de Lobo había fracasado. Aquel día se quedó en ayunas.
  • Lobo feroz cambia cuento con niña impertinente, abuela enferma y casita en el bosque por telenovela de lujo y glamour.
  • La puerta abierta. Oscuridad y silencio. Caperucita traga saliva: tiene un mal presentimiento… Aun así, entra en la casa.
  • Aquel visitante era algo siniestro pero a Abuelita no le importó. Estar enferma le aburría. «¿Juegas al póquer?», le preguntó.
  • Comer abuelas, disfrazarse, mentir, comer niñas, pelear con cazadores… Demasiadas emociones. Lobo pidió la baja por estrés.
  • Te extrañará recibir mi carta, Caperucita. Soy un lobo preocupado. Desde que me mudé aquí, no dejo de vomitar abuelitas…
  • Harto de la rutina, Lobo quiso variar el cuento. Caperucita lo encontró tomando el té con Abuelita. Le había llevado flores.


Foto: Ernest en Flickr