No es el hermano desconocido de James Bond pero podría pasar perfectamente por él. David (Bond, David Bond) es un productor, director y guionista británico que decidió rodar un documental sobre la pérdida de la privacidad en la sociedad de la información. Quería averiguar hasta qué punto el gobierno y las instituciones privadas del Reino Unido mantienen a sus ciudadanos bajo vigilancia. Para ello, se convirtió en protagonista de una misión prácticamente imposible: borrarse del mapa. Así nació Erasing David.

Bond abandonó casa, familia y entorno y se dio a la fuga cámara en mano. Previamente había contratado a la agencia de detectives Cerberus, una de las mejores del Reino Unido, para que le localizara. Su objetivo era permanecer en el más completo anonimato durante treinta días; el objetivo de los detectives, dar con él antes de que transcurriera ese tiempo.

No he visto todavía Erasing David pero el trailer promete. El documental narra tanto las peripecias de David durante su fuga como las estrategias de los detectives para encontrarlo. En su odisea, además, Bond se entrevista con algunas ilustres víctimas de la sociedad de la información.

Más allá de saciar la curiosidad por saber quién ganará el reto, si David o los detectives, el documental plantea una reflexión inquietante: ¿cuánto nos conocen y cómo saben tanto de nosotros? O, planteado de una manera menos paranoica: ¿dónde termina el derecho a la privacidad en la sociedad de la información?

Erasing David se estrenó en cines del Reino Unido y también puede verse (previo pago) por internet. En su web encontraréis más detalles, así como interesantes debates sobre la sociedad de la información y la privacidad de los datos personales.

Está claro: la Espina no va por el documental, sino por las conclusiones que pueden extraerse a partir de éste…


Foto: brenkee en Pixabay