Eso de hacer públicas falsas noticias que imitan perfectamente la realidad tiene gran mérito, aunque puede acarrear consecuencias inesperadas. A Orson Welles, por ejemplo, le dio por dramatizar La guerra de los mundos en forma de noticiario radiofónico, y lo hizo tan creíble que a numerosos oyentes les entró pánico porque creyeron que les atacaban los alienígenas.

Pongamos un caso más reciente: hace pocos días apareció en las calles de Nueva York una falsa edición del New York Times con información sobre acontecimientos que no habían sucedido. Se repartieron más de un millón de ejemplares e incluso apareció una versión online. El gran notición de portada era el fin de la guerra de Irak; a partir de ahí, el falso diario daba cuenta de todo tipo de noticias interesantes, casi todas sobre los Estados Unidos: desde la nacionalización del petróleo y su uso para financiar la lucha contra el cambio climático al acceso gratuito a las universidades públicas.

Los más avispados detectaron al momento que se trataba de una broma, sobre todo cuando vieron que el diario llevaba fecha del 4 de julio de 2009. El resto, al menos durante un rato, quedó perplejo ante lo que sus ojos leían pero no podían creer… Aunque el verdadero New York Times no tardó en denunciar el montaje y asegurar que no era cosa suya.

Sí, de acuerdo, ni punto de comparación entre el asombro que sufrieron los neoyorquinos la semana pasada y el pánico a una invasión extraterrestre que provocó Welles entre sus oyentes. Pero también hay que reconocerles su mérito a los responsables de este falso periódico (dicen que tras la idea anda un grupo de activistas estadounidenses llamado The Yes Men): si lo que querían era proponer iniciativas para mejorar su país y hacer que la gente reflexionara sobre ellas, parece que algo han conseguido. Como mínimo, llamar la atención. Ahora está por ver si alguien se animará a recoger esas iniciativas y ponerlas en práctica…

La faceta Espinosa del post aparece al pensar que es una lástima tener que recurrir a un periódico falso para leer noticias como ésas. Pero también hay dos argumentos para darle la Flor. En primer lugar, una esperanza: quedan ocho meses para la fecha a la que supuestamente corresponden esas noticias; quizás para entonces alguna iniciativa se haya convertido en realidad. Y en segundo lugar, una consecuencia inesperada: dicen que los ejemplares falsos llegaron a costar 30 dólares en la reventa. Al menos alguien pudo sacar provecho del asunto… En tiempos de crisis, toda ayuda es buena.


Foto: Fred Benenson en Flickr