Un microrrelato que presenté a un concurso… sin suerte. Aquí lo dejo:

Sí, quiero
A mí me empiezan a entrar dudas al oír la primera nota de la marcha nupcial. Cuando entra la novia, lo tengo claro: no quiero casarme. Ella avanza hacia mí, nerviosa pero radiante. La miro y sé que es ahora o nunca. Debo acabar con esto aunque nos duela. Ella me observa y palidece. ¿Ha adivinado que voy a echarme atrás? Se detiene. Entonces da la vuelta y corre hacia la puerta. «¡Lo siento, no puedo hacerlo!», grita. Y desaparece. Ahora todos me compadecen. Yo interpreto a la perfección mi papel de víctima, pero me siento aliviado.


Foto: Gianni Scognamiglio en Unsplash