El jueves asistí a una interesante charla sobre blogs literarios impartida por Hernán Casciari. A este periodista y escritor argentino lo descubrí (uso este verbo porque para mí ha sido un auténtico descubrimiento) hace poco gracias a Espoiler, su blog sobre televisión. En un post anterior mencioné uno de sus artículos, una descripción acertadísima de lo que supone ser fan de Lost.

Fui a la tertulia sin otro referente que sus críticas televisivas… Y me sorprendió encontrarme con uno de los pioneros de la blogonovela. O lo que es lo mismo, la novela por entregas adaptada al soporte blog.

Casciari ha popularizado la literatura no lineal entre los internautas hispanos. Por lo visto, todo comenzó casi por diversión. Cuando vino a vivir a España empezó a escribir Diario de una mujer gorda, la historia de una familia argentina en tiempos de crisis, narrada por la madre en entregas y a través de un blog. Lo hizo como entretenimiento para sus amigos distantes, pero pronto la historia se hizo popular en la red. Desde entonces ha escrito varias blogonovelas de éxito y ahora es toda una personalidad en el mundo bloguero.

En la tertulia, Casciari explicaba las ventajas de la blogonovela: da la posibilidad de introducir nuevos elementos en la trama según lo que suceda en el mundo real y, sobre todo, permite medir la temperatura de la historia gracias a los comentarios prácticamente inmediatos de sus lectores. A partir de esos comentarios, el autor puede decidir si sigue el camino sugerido por su público o da un giro inesperado a los acontecimientos para sorprenderlo.

A Casciari le gusta iniciar sus historias desde el anonimato, de manera que el protagonista del blog parezca su verdadero autor. Realidad y ficción interactúan estrechamente. Algunos lectores llegan a creer que ese protagonista existe de verdad. Otros saben que es un engaño pero siguen el juego hasta el final; hasta que Casciari, que ya se ha divertido bastante, sale de entre las sombras.

Me quedo con una imagen de la charla: por las noches, cuando su mujer y su hija se han acostado, Casciari es infiel a sus historias del ciberespacio y escribe una novela. Lo hace al modo clásico, con máquina de escribir, una vieja Lexikon que compró para la ocasión… O al menos eso dice. ¿Será cierto o vuelve a vestir de ficción la realidad, para complacer a su público y divertirse él? No lo sé, pero me gusta la imagen.

Descubrí tarde a Hernán Casciari pero ya me pongo las pilas leyendo Orsai, su blog personal. Visitadlo: en él encontraréis cuentos y enlaces a sus blogonovelas.


Foto: Goumbik en Pixabay