No recuerdo quién dijo que la literatura infantil es aquella literatura que también pueden leer los niños, pero qué definición más acertada hizo. Porque las historias infantiles (las buenas historias) pueden hacernos disfrutar a los adultos. O incluso reflexionar.

Acabo de leer todo un clásico del género, Momo. Ya había leído otras obras de Michael Ende, pero no esta novela. Y lo he hecho casi por casualidad: no fui yo a buscar a Momo; ella me vino a buscar a mí. Estaba en la biblioteca buscando algo en la sección de adultos cuando descubrí, fuera de lugar, un ejemplar de esta novela. Alguien se ha equivocado al ordenar los libros, pensé. Como le tenía ganas desde hacía tiempo, la cogí. Ahora creo que no era descabellada su presencia entre los libros para adultos…

Momo lleva por subtítulo «La extraña historia de los ladrones de tiempo y de la niña que devolvió el tiempo a los hombres». Esa frase resume su argumento. Para los críos puede ser una interesante aventura fantástica con mensaje incluido: cuida de tu tiempo y de tus amigos. Para los adultos es una historia que invita a reflexionar sobre nuestro ritmo de vida y sobre nuestras prioridades a la hora de gestionar el tiempo.

En la novela aparecen los hombres grises, unos seres siniestros que regentan el Banco del Tiempo y que incitan a los humanos a ahorrar el máximo de horas posible para, supuestamente, disfrutar de ellas más adelante. Siguiendo los consejos de estos seres, los humanos sacrifican el tiempo dedicado a cosas «secundarias» como la familia, los amigos o el ocio para ahorrar. Se vuelven irritables, van siempre estresados y se refugian en el consumismo. Momo, una niña con un don muy especial (sabe escuchar a la gente), deberá enfrentarse a los hombres grises para conseguir que sus amigos vuelvan a ser felices.

La novela tiene más de 30 años, pero es tan actual que podría haber sido escrita por un downshifter de nuestros días para reivindicar la importancia de la calidad de vida. Ende no sitúa la historia en ningún momento concreto: podría pertenecer al pasado o al futuro. Y eso hace que nos la podamos tomar como una advertencia.

«Ve con Momo» es la recomendación que hacen los amigos de la niña cuando conocen a alguien que necesita ser escuchado. Es, en cierto modo, un deseo de buena voluntad. Ahí va otra recomendación: leed la novela. Y sacad vuestras propias conclusiones.


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